Publicado el 03/07/2018


¡Haced rizoma y no raíz, no plantéis nunca! ¡No sembréis, horadad! No seáis ni uno ni multiple, sed multiplicidades! ¡haced la línea, no el punto! La velocidad transforma el punto en línea. ¡Sed rápidos, incluso sin moveros! Línea de suerte, línea de fuga... ¡No suscitéis un general en vosotros! (Deleuze y Guattari, 2004, 28).

Hace poco, junto a Beatriz Peña Acuña, colega española de la Universidad de Huelva, que participó en el I Coloquio de Periodismo de Investigación Argentino, hemos tenido la oportunidad de coordinar este libro sobre aprendizaje rizomático. A priorí, parece otro palabro más para abrirse hueco en el mercado de conceptos pomposos y futiles, pero les aseguro que para mí esta investigación ha significado una experiencia muy enriquecedora que me ha permitido encontrar, si no algunas respuestas, varias preguntas indicadas para encaminar algunos dilemas para entender la educación del presente y del futuro. 

Echando la vista atrás, me cuesta vislumbrar cuándo está potente metáfora ecológica apareció en mi vida. Creo que siempre estuvo ahí. Una de las plantas que se ponen como ejemplo para ilustrar el concepto rizoma suelen ser los espárragos. Algunos de mis mejores recuerdos de la infancia están relacionados con ir al campo, muy cerca del mar, a recolectar junto a mi madre, mi abuela, mi tía abuela y mi bisabuela estos tallos que luego comíamos fritos como guarnición o en tortilla.

Sobre este concepto cabe señalar que fue expandido más allá de la botánica por Deleuze y Guattari a principios de los 80s en el volumen Mil Mesetas, que junto a Anti Edipo vino a culminar la obra teórica Capitalismo y Esquizofrenia. Estos filósofos, muy activos en Mayo del 68 y de clara vocación postmoderna, reciclaron el concepto, entre otras muchas cuestiones, porque permitía conectar eslabones semióticos, organizaciones de poder, circunstancias relacionadas con las artes, las ciencias, las luchas sociales (Deleuze y Guattari, 2004, 13). Y también, como no, ha resultado ser útil para repensar la educación.

Para seguir empezando a entender lo rizomático, como ya esbozamos al referirnos a las narrativas transmedia, podríamos afirmar que para aplicar la metáfora a los procesos de enseñanza y aprendizaje, tendríamos que asumir que la educación puede convertirse en una especie de sistema acentrado, no jerárquico y no significante, sin General, sin memoria organizadora o autómata central, definido únicamente por una circulación de estados (Deleuze y Guattari, 2004, 26).

Hablar de educación en una Sociedad de la información, en transición con una Sociedad del Conocimiento y en convivencia con una Sociedad Red, nos invita a pensar como convertir de manera eficiente la información en conocimiento. Esta gestión del conocimiento la podemos entender como los procesos de captura, desarrollo, intercambio y uso eficaz de los conocimientos en una institución educativa. Si se quiere profundizar sobre esta cuestión, este artículo sobre Gestión del conocimiento, conectivismo y aprendizaje rizomático les puede interesar.

En la medida de lo posible, desde la Dirección General de Educación A Distancia de la UCP, usamos todos los medios digitales a nuestro alcance para compilar lo que la universidad sabe sobre sí misma y ponerlo a disposición de todos sus miembros en la búsqueda de abrir procesos de mejoras abiertos a la innovación y la actualización. Herramientas como Google Drive u otras menos conocidas nos facilitan mucho la tarea de sostener una comunidad de aprendizaje activa capaz de ser un nodo que aporte valor añadido a la red educativa global.

Libro sobre aprendizaje rizomático

El trabajo de coordinación del libro sobre aprendizaje rizomático, ha permitido construir una visión ecléctica y diversa para anclar un nodo rizomático a la Red vinculado al aprendizaje. El carácter antigenealogíco del rizoma, ha permitido aproximarnos al concepto desde disciplinas diversas; como la computación, la psicología social, la educación, la filosofía, la filología o la comunicación. Como insisten Deleuze y Guattari (2004, 25), el rizoma pertenece a un mapa que debe ser producido, construido, un mapa que siempre es desmontable, conectable, reversible, modificable y tiene múltiples entradas y salidas y sus propias líneas de fuga. 

En la actualidad, una de las personas que está aplicando de manera más eficiente algunas de las tesis deleuzianas al ámbito educativo, es el profesor canadiense David Cormier, que en el ebook Making the community the curriculum  ha generado, como él describe, un artefacto de diferentes ecologías aprendizaje, basado en su práctica con los procesos de enseñanza y de aprendizaje inspirados en un modelo rizomático, aplicado en el MOOC Rhizomatic Education.

En el prólogo del libro, Cormier, hace un recorrido por la historia del aprendizaje y su experiencia en las aulas, negándose desde el principio a dar una definición cerrada de lo que es el aprendizaje rizomático. Nos habla del proceso de aprendizaje como un viaje personal de creación de mapas y nos invita a reflexionar cómo podemos utilizar la tecnología que ahora tenemos para apoyar este ejercicio cartográfico en nuestras aulas.

En este sentido, lo interesante de la propuesta es que pretende ir un paso más allá que el constructivismo y el conectivismo, y dar el poder sobre los contenidos y la manera de evaluarlos a la comunidad. Cormier entiende que el constructivismo social y las pedagogías conectivistas, se centran el proceso de negociación como un proceso de aprendizaje. Pero considera que ninguna de las dos teorías llega a representar la naturaleza del aprendizaje en el mundo online. En ambas teorías se apuesta porque el proceso de aprendizaje debería suceder de manera espontánea pero todavía se ve como algo independientemente verificable con un objetivo inicial y final definitivo determinado por el plan de estudios.

Aunque la experiencia de aprendizaje contextual y colaborativo es compartida con ambas pedagogías, en el caso del aprendizaje rizomático, además de un proceso social, se trata de un proceso personal, en el que se apuesta por la creación de conocimiento con objetivos variables y de premisas constantemente negociadas. La metáfora del rizoma representa un salto cualitativo para hacer frente a la pérdida de un canon con el que comparar, juzgar y valorar el conocimiento. Puede ser particularmente útil como un modelo para aquellas disciplinas de vanguardia, donde el canon es fluido y el conocimiento es un objetivo dinámico.

De esta forma, este modelo rizomático prescinde de la necesidad de validación externa del conocimiento, ya sea por un experto o a través de la construcción de un plan de estudios prestablecido. La legitimidad del proceso de aprendizaje pasa por una negociación distribuida de conocimiento en manos de la comunidad y de cada miembro del grupo que la integra.

El conocimiento se torna algo instrumental y se valora por su utilidad. Si se reconoce que un determinado bit de información es útil para la comunidad o si se demuestra capaz de hacer algo operativo, se puede contar como conocimiento. La comunidad, entonces, tiene el poder de crear conocimiento dentro de un contexto dado y dejar ese conocimiento como un nuevo nodo conectado al resto de la red.

Estos nodos son extendidos por los miembros de la comunidad a otras comunidades de las que ya formaban parte, aportando más valor y participando más profundamente en la discusión, o sumando contribuciones más ocasionales en otros, cosechando, de esta forma, el conocimiento de los miembros más involucrados.

Desde la postura de Cormier, se nos invita a hacer trampas, a copiar la respuesta del vecino. Y compartirlo con el resto de la comunidad y por fuera de ella. La idea es aplicar un contrato de aprendizaje efectivo, que se preocupa de cuánto trabajo haces, cuánto estás contribuyendo, no qué información eres capa de retener para luego regurgitar.

Las trampas de las que habla Cormier reflejan muy bien el espíritu transgresor de esta propuesta que, además de recalcar la importancia de los contratos de aprendizaje y la negociación, pone el foco sobre la importancia de organizar correctamente la información digital para proceder a la curación de contenidos, la importancia de evaluar con criterios eficientes la tecnología aplicada a la educación (a Cormier le parece suficiente Google Drive, Twitter y el blogging) y fomentar una actitud colaborativa y co-responsable en la comunidad educativa. 

El devenir rizomático como acontecimiento educativo

Para seguir indagando en las aplicaciones del rizoma a la educación, es importante reconocer que si existe el aprendizaje rizmático, es deudor de las corrientes constructivistas y conectivistas. Quizás, se trata de una radicalización de estos postulados y un reconocimiento a las tendencias cada vez más personalizadas de asumir los procesos de enseñanza aprendizaje y a su vez, la necesidad de amparar la legitimidad de los conocimientos en los flujos reticulares y globalizante de la Red.

En referencia a estas trasformaciones sociales, el autor Felip Vidal Auladell, docente en la Escuela de Arte y Superior de Diseño (EASD) y colaborador de la UOC en Barcelona, toma como hecho diferencial, inspirado en Deleuze, la transición que estaríamos viviendo de unas sociedades disciplinarias a otras llamadas sociedades de control.

El profesor catalán cree que los sistemas educativos parecieran debatirse entre una formación de carácter fordista, heredera y deudora de los regímenes disciplinarios, y otra de carácter postfordista caracterizada por la flexibilidad, la formación contínua y que tiende, en definitiva, a llevar a cabo un proyecto basado en las narrativas de la autorealización.

Ahondando en los postulados de Deleuze, y observando las fragrantes contradicciones que plantea el traslado a la práctica de la teoría constructivista hegemónica, el conocimiento no se construye realmente desde la experiencia propia, sino desde una posición de poder, la del docente.

Es en este punto, es dónde el aprendizaje rizomático vendría a dar el penúltimo golpe a la autoridad del docente y les haría el favor de acabar con ese cada vez más frecuente síndrome del impostor en las aulas. Esta es una de las principales motivaciones que llevaba a Cormier a apostar por el aprendizaje rizomático, dejando en el aire una serie de cuestiones que se antojan difíciles de responder a un docente honesto y capaz de comprender la revolución digital:

¿Quién soy yo para estar en posición de decidir lo que otra persona debería saber? ¿Qué me dio el derecho de ejercer el poder que tenía sobre mis alumnos? Cuando se plantean algunas respuestas liberadoras para estas cuestiones, siguiendo la estela de pensamiento de las experiencias en el aula del canadiense, nos veríamos abocados a otro montón de preguntas pertinentes: ¿Ha cambiado el aprendizaje? ¿Qué impacto tiene la tecnología que utilizamos en lo que significa aprender? ¿Es mejor o peor que los alumnos entreguen tareas que no coinciden con las previstas en el currículo? ¿Cómo podría evaluarlos justamente?

Un amplio conocedor de los postulados deleuzianos (cómo demuestra en su canal de Youtube) es el profesor emérito de la University of St Mark and St John, Dave Harris, que aceptó el desafío del MOOC de Cormier MOOC Rhizomatic Education 15, advierte que para desarrollar una exploración rizomática en un entorno virtual de aprendizaje es importante considerar las circunstancias materiales del alumno. Una apuesta radical, que realmente impulse la comunidad y empodere al alumno, en detrimento de los contenidos, y que a su vez, termine de asentar el relativismo postmoderno en las aulas, puede ser una fuente de frustración constante para alumnos que van en busca de certezas en la institución educativa, puesto que su vida es ya de por sí bastante caótica (o rizomática) entre el trabajo, la crianza y otras cosas del vivir.

El aprendizaje rizomático lucha contra los dualismos y esta tarea en sociedades cada vez más polarizadas, es nadar contra corriente. La lógica arborescente, contraria a la lógica rizomática, estaría generando peligrosos mecanismos de reproducción del conocimiento que nos alejarían de las pretensiones deleuzianas de crear nuevas realidades; multiples y diversas. El aprendizaje, se entendería entonces como  hacer un mundo entre las cosas, como la hierba, como un rizoma, desarrollando la vida de un modo particular que permite la apertura al devenir como acontecimiento educativo.

Acompañando a  Deleuze y al profesor Vidal, en el aprendizaje rizomático, el encuentro que se produce en el aula entre el profesorado y el alumnado genera un único devenir que no es común para los dos, puesto que nada tienen que ver el uno con el otro, sino que está entre los dos, que tiene su propia dirección, un bloque de devenir, una evolución a-paralela. Este proceso de conocimiento permitiría ampliar el territorio y la potencia particular de cada individuo para ir más allá de proporcionar un conocimiento significativo como propone la perspectiva constructivista y apostar por un cambio radical de la realidad en sí misma.

Bibliografía principal

Deleuze, G. Guatari, F. (2004): Mil mesetas, ed. Pre-textos, Valencia. 

Grandal Ayala, M. y Peña Acuña, B. (eds.) (2018) Aprendizaje rizomático. Madrid: ACCI

Cormier, D. (s.f). Making the community the curriculum. Obtenido de: https://davecormier.pressbooks.com/